domingo, 8 de marzo de 2009

Logo 5to Encuentro Nacional de Teatro Comunitario
Patricios - 9 de Julio - Pcia de Bs. As.

diciembre del 2006
REVISTA ACCIÓN 2DA QUINCENA DICIEMBRE DE 2007
PROTAGONISTAS 2007 TEATRO COMUNITARIO


Dijeron presente a la convocatoria de Acción integrantes de los grupos porteños Circuito Cultural Barracas, Catalinas Sur, Los Argerichos, 3,80 y Crece y La Armada Brancaleone (los cuatro de La Boca), Res o no res (Mataderos), Los Pompapetriyasos (Parque Patricios), Los Corraleros de San Telmo, Boedo Antiguo, Alma Mate de Flores, El Epico de Floresta, Comunitario de Pompeya, Matemurga (Villa Crespo), Casa de Corrientes y Los Villurqueros (Villa Urquiza). Por la provincia de Buenos Aires: Patricios Unido de Pie (Patricios, partido de Nueve de Julio), Los Cruzavías (Nueve de Julio), DespaRamos (Ramos Mejía), Los Dardos de Rocha (La Plata), Los Okupas del Andén (La Plata), Arturo Seguí a la Elisabell (La Plata), Los Domadores de Utopías (Bavio), La Caterva de City Bell, Los TololoSanos (Tolosa), Ladrilleros dijo la Partera (Los Hornos), Comunitario de Berisso y Museo de Historia Regional (Tristán Suárez).
Del norte del país: La Comparsa (Catamarca), Indice de Ilusos (Catamarca) Murga de la Estación (Posadas, Misiones) y Murga del Monte (Oberá, Misiones); del Litoral, Evocación del Paraná (Rosario) y de la Patagonia, Bata-Clán (Trelew) y Ventarrón de ilusiones (Calafate).

“El teatro comunitario surge como una necesidad de un grupo de personas de determinada región, barrio o población de reunirse, agruparse y comunicarse a través del teatro. Es un tipo de manifestación y expresión artística que parte de la premisa de que el arte es un derecho de todo ciudadano y que, como la salud, el alimento y la educación, debe estar entre sus prioridades. Por esta razón propone a la comunidad asumirlo como tal y no delegarlo en otros. El teatro comunitario es de y para la comunidad; no se concibe como un pasatiempos, un lugar de ocio o esparcimiento ni como un espacio terapéutico sino como una forma de producción, un espacio para la voluntad de hacer o de construir. (...) Los integrantes de una agrupación teatral comunitaria se denominan vecinos-actores, son amateurs en el sentido francés de la palabra porque hacen lo que aman y no perciben dinero por ello”.
La definición que cita la investigadora Marcela Bidegain forma parte de Teatro comunitario. Resistencia y transformación social, un ensayo publicado este año que constituye el primer intento serio de clasificar, ordenar y evaluar a ese vasto movimiento que ya puede considerarse un fenómeno cultural.
Por varios motivos, el año 2007 es revelador de ese crecimiento: muchos de los grupos se afianzaron en los últimos meses, en tanto surgían otros en las provincias, las reuniones entre todos ellos se han sistematizado a través de una Red, el libro precursor de Bidegain es una culminación y su mirada crítica, una dimensión necesaria. Ricardo Talento y Adhemar Bianchi, dos directores emblemáticos del teatro comunitario, lo dicen con claridad en el prólogo: “A nosotros, los que estamos ‘bailando’, nos resulta difícil narrar el baile, no es por falsa modestia, es porque si uno baila y cuenta cómo lo está haciendo es posible que pierda el paso”.
Acción quiso esta vez designar Protagonistas del año a las mujeres y a los hombres del teatro comunitario y eligió la sala Solidaridad del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini como el gran escenario del encuentro. En plena avenida Corrientes, parte esencial de la agenda teatral de Buenos Aires, los espectáculos del CCC son también una decidida apuesta al arte en tanto fuente de creación popular.
Como señaló el director de Acción, Ulises Gorini, al recibir a los invitados, el reconocimiento que este quincenario tributa desde hace muchos años a personalidades destacadas de la política, la economía, la cultura y los derechos humanos, en la última década se orientó a realizaciones colectivas. Y hay una sintonía entre esas elecciones y la razón de ser del movimiento cooperativo, su doble carácter de empresa eficiente y de organización social con voluntad transformadora. Acompañaron esos momentos de Acción con los creadores del teatro comunitario, el presidente y el gerente general del IMFC, Segundo Camuratti y Edgardo Form, respectivamente, el director del CCC, Juan Carlos Junio, y el ex director de este periódico, Roberto Gómez, junto con miembros de la redacción.
Por estar en la Capital Federal y contar con una mayor (aunque insuficiente) difusión, grupos como Catalinas Sur y Circuito Cultural Barracas han tenido más trascendencia y son ya clásicos espectáculos como Venimos de muy lejos y El Fulgor Argentino (que se representaron en el Galpón de Catalinas, de la calle Pérez Galdós, en La Boca) o Los chicos del cordel y El casamiento de Anita y Mirko (en calles o en un galpón de Barracas). Con similar inspiración, las demás agrupaciones han abordado la historia y la realidad cotidiana del pueblo o del barrio donde viven; los recuerdos personales de los propios vecinos-actores y las entrevistas con viejos habitantes dan el punto de partida a las improvisaciones. De esa manera (y no de un texto previo escrito por un autor) se comienza la indagación artística que meses, quizás años, después se materializará en un espectáculo. Puede decirse que estos grupos han sabido decantar y procesar diversos estilos: desde la herencia de géneros considerados menores (como el circo criollo y el radioteatro), la tradición del sainete y el modelo de notorios intérpretes populares, hasta la creación colectiva de los 70, con su fuerte carga política e ideológica. El teatro comunitario parece ser el teatro popular del siglo XXI.
“Para el teatrista comunitario –dice Marcela Bidegain– toda persona es esencialmente creativa, el problema es que en el discurrir de la vida esa capacidad se va cercenando, mutilando y coartando. De alguna manera es lo que el poder le va quitando al hombre, creador por excelencia, porque es lo verdaderamente peligroso del ser humano. La creatividad subvierte y puede ser sospechosa, tiene que ver con la emoción rebelde que paraliza y molesta al pensamiento hegemónico”.


Cuando el teatro recupera la memoria colectiva 

"El teatro comunitario es la recuperación de la memoria colectiva, de los espacios populares", asegura Celeste Montechiarini, quien  coordina el teatro del Centro Cultural Parque Alem que congrega a vecinos de barrio Sarmiento. El heterogéneo grupo, en el que conviven desde niñas de 8 años hasta abuelas de 80, tomó como disparador dos fotos que se exhiben en la muestra "Miradas en el tiempo", que se puede visitar desde ayer en ese centro cultural. A partir de allí, le dieron vida a la obra que representarán hoy a las 16.30 y las 18, también en el parque Alem. Ataviados como los primeros quinteros que poblaron el barrio y aquellos operarios que trabajaron en la textil Estexa (Mercante y arroyo Ludueña), saldrán a escena a cosechar aplausos. Al menos ese es el objetivo de Lucila y Sol, dos nenas que junto a su abuela Nora se lucirán esta tarde sobre las tablas. 
Domingo 20 de agosto del 2006
Barrio Sarmiento: si la escriben los vecinos, esa sí que es otra historia 
Un grupo de estudiantes plasmó una radiografía de la zona a través de su gente y la expone en el parque Alem 

Diego Veiga / La Capital 

El tipo agarraba un jarro de leche y enfilaba para un velorio. Era infaltable. Si alguien moría, Chamota estaba ahí llorando. Y a fuerza de lágrimas se convirtió en todo un personaje de barrio Sarmiento allá por los años 50. Su historia es una de las tantas que cinco estudiantes de la carrera de comunicación social y una de teatro recopilaron para dar forma a un proyecto que terminó en una muestra y hasta una obra de teatro comunitario en la que intervienen 40 vecinos. "Historias escritas con minúscula" se adentra en esas pequeñas anécdotas que corren de boca en boca y que logran forjar la identidad del barrio Sarmiento, ese reducto de la zona norte enclavado entre Juan B. Justo, Washington, el río Paraná y las vías del ferrocarril.
Las anécdotas son tan variadas como el barrio, al que el bulevar Rondeau divide en dos zonas bien diferenciadas. De un lado, contra el río, tiene un pasado textil vinculado a la fábrica Estexa, donde hoy se levanta Portal Rosario Shopping. Del otro, allá donde las calles se hacen diagonales y es fácil perderse, habitan los ferroviarios.
Carolina Grand, Valeria Forcadell, Cecilia Tosoni, Jimena Albornoz, Yanina Perrone y María Cruz Ciarnello comenzaron a tocar los timbres del barrio hace dos años. Puerta por puerta, empezaron a conocer esas historias que jamás cuentan los libros. La idea terminó disparando la muestra "Miradas en el tiempo", que se exhibe desde ayer en el Centro Cultural Parque Alem: 65 fotografías donadas por los vecinos que repasan desde las primeras casas y la construcción de Estexa, hasta la usina Sorrento y la cancha de Argentino de Rosario.
De acuerdo a los relatos, a fines de los 50 y principios de los 60 tuvo su furor el Crotin Club, una arenera que daba al río y los domingos se convertía en el lugar elegido por los más pobres del barrio para ir a tomar mates y descansar. Como la clientela no era precisamente de alta alcurnia, el mote de Crotin Club fue espontáneo y hoy los que más canas peinan todavía se sonríen al escuchar su nombre.
"¿Personajes? Hubo muchos, pero el más recurrente y del que más nos contaron fue Chamota", asegura Carolina. El relato fue tan preciso que el dibujante Nico Boxaider lo inmortalizó en una caricatura que se exhibe en el Centro Cultural Parque Alem junto a otros dos memorables de la zona: "El Loco Mantel" y el "Lechero".
"Chamota era un tipo querible pero yeta. Tenía algunos problemas mentales y allá por los años 50 deambulaba por el barrio con una jarra en la mano donde los vecinos le servían leche. Era robusto, usaba una vieja chaqueta del ferrocarril y aparecía en todos los velorios. Por eso, muchos que se lo cruzaban en la calle se persignaban porque decían que podía traer mala suerte", explica Valeria.
El Loco Mantel también tuvo su época. Era un indio que por los 50 solía pasear parado sobre el lomo de un caballo en pleno "veredón", el amplio corredor que se extendía en lo que hoy es la parte central de bulevar Rondeau y que estaba enmarcado por grandes árboles.
En cuanto al lechero, su figura fue más tradicional. Los vecinos aún recuerdan como recorría el barrio con su carro y amplios toneles.
Las estudiantes también encontraron quizás uno de los últimos almacenes típicos de principios del siglo XX que aún se mantiene en pie. Si bien ahora está cerrada, en República del Líbano 230, "el almacén de chapa" de Don Pedro Romanenco, aquella en la que alguna vez el azúcar se vendía suelta y existía la libreta de fiado, resiste el paso del tiempo. A unas cuadras, el Portal Rosario Shopping es la cara más nueva del barrio Sarmiento, ese que surgió en medio de otros dos, Arroyito y Alberdi, y que forjó su propia identidad. 


Logo del 7mo Encuentro Nacioanal de Teatro Comunitario Plaza de los Periodistas - Flores - Ciudad de Bs. As. Sábado 11 de Octubre del 2008

26 grupos de todo el país,
12 sedes en distintos barrios porteños


contacto: www.teatrocomunitario.com.ar


miércoles, 4 de marzo de 2009

En el teatro comunitario “todo se construye entre todos”. Y se transmiten valores. 

Juan José García

Cuando las tablas ayudan a recrear la propia historia

En el Parque Alem nació el único elenco local de teatro comunitario: cerca de 35 vecinos-actores de 5 a 83 años.

Evocación del Paraná es el nombre del único grupo local de teatro comunitario que, en la línea del circuito cultural Barracas, procura refundar la memoria y fortalecer los lazos sociales desde el arte. Tres veces por semana unos cincuenta vecinos-actores, cuyas edades oscilan entre los 5 y los 83 años, recrean en el centro cultural Parque Alem situaciones en las que narran su propia historia. Como en “El barrio Sarmiento nos cuenta”, crónica del devenir de esa zona de Rosario que se extiende entre Arroyito y Alberdi.

Con su primer espectáculo, estrenado en noviembre de 2006, salieron “de gira” por los distritos y hasta participaron del 5to Encuentro Nacional de Teatro Comunitario en

Patricios - 9 de Julio - Pcia de Buenos Aires. y en el 7mo Encuentro Nacional de Teatro Comunitario en Plaza de los Periodistas - Flores - Ciudad de BS As., Además, Evocación del Paraná forma parte de la red argentina que nuclea a más de treinta elencos afines a esta propuesta teatral, con mucho desarrollo en territorio bonaerense pero ningún otro exponente en Rosario. “Queremos que surjan más, hay que multiplicar”


está fascinación son los logros de la singular y heterogénea compañía. No sólo en materia artística: la iniciativa permite cruces generacionales, integración, convivencia y, sobre todo, alegría. es un espacio de placer donde la gente se divierte y goza muchísimo

Al centro cultural de Nansen y Paseo Ribereño los vecinos se acercaban para participar de talleres, pero cada uno estaba en lo suyo. El teatro comunitario, en cambio, los ligó. “Hay actores y músicos amateurs, bandoneonistas, violinistas, titiriteros. Gente que alguna vez tuvo la recóndita idea de hacer algo y nunca lo había podido concretar”, explica Krasniaski.

En el marco de las actividades de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad el proyecto comenzó a tomar forma hace varios años, inspirado en las puestas de Catalinas Sur y Los Calandracas, del circuito Barracas. En mayo de 2006 más de medio centenar de vecinos viajaron a Buenos Aires para ver la obra Zurcido a mano y volvieron convencidos de reproducir la experiencia cerca del arroyo Ludueña. Así echó a andar, bajo la coordinación de la actriz Celeste Montechiarini, “El barrio Sarmiento nos cuenta”, una obra en tres escenas que relata el devenir de la zona en los últimos cien años. 
La primera parte recuerda la proliferación de quintas en la década del 20. Una de las más importantes, la de la familia Gentile, funcionaba en el predio que en los años 40 ocupó la fábrica textil Estexa y donde ahora se erigen el shopping El Portal y el supermercado Jumbo. Los tres cuadros muestran un mismo espacio sujeto a intensas transformaciones, que son ejemplo y metáfora de la historia del barrio y de la ciudad, y de alguna manera también del país. 
Por supuesto, la obra fue una creación colectiva en la que conviven y se entrecruzan distintas disciplinas artísticas, sobre todo el canto. Es que el texto cantado es típico del teatro comunitario “por la posibilidad de la música de hacer síntesis”


“Sombra de la luna”, la segunda producción de Evocación del Paraná, se refiere al remanso Valerio, a partir de una leyenda mocoví y haciendo hincapié tanto en los actores como en los títeres. “Ya expandimos los límites del barrio”, dice la directora. Y no sólo porque el texto hace alusión a la geografía de Granadero Baigorria sino porque al grupo del parque Alem se están sumando vecinos de otros puntos de la ciudad, incluso de la zona sur.

“Ahora estamos preparando otra obra para el año que viene. Es una primicia porque recién arrancamos con los primeros ensayos” advirtiendo que la nutrida cantidad de vecinos-actores complica la coordinación. Aunque parece que nada es imposible. 
“La gente participa por la necesidad de comunicar a través del teatro y porque es un lugar de encuentro, donde no se necesita experiencia previa. No hay profesionales ni competencia ni vedetismos siempre hay mate y torta. Son una fiesta

“Éste es un teatro popular. Se corre de todos los lugares del exitismo, no responde a las necesidades del consumo y está buscando formas auténticas de conectarse con un público auténtico”, la próxima presentación del espectáculo, será este miércoles a las 19 en el Museo de la Memoria, de avenida del Valle y Callao. 
“Nos arreglamos en cualquier lugar y por lo general no cobramos. Lo único que pedimos, si tenemos que ir lejos, es que nos solucionen el tema del transporte” Y para que no queden dudas, El teatro comunitario es una propuesta distinta, donde todo se discute y construye entre todos. Reina un clima de camaradería y de alegría pero, sobre todo, trasmitimos valores”. Que no es poco.

Fuente: Diario El Ciudadano.